Instituto Bíblico Diocesano de Ciudad Obregón

Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. " San Jeronimo"

Nociones generales y manejo de la Biblia. (2ª Parte)

Editado por Jesús Vanegas A.

Hermenéutica o Interpretación Bíblica                                  

La Hermenéutica es la ciencia que nos da las reglas para la interpretación de un texto, en nuestro caso, del texto bíblico.

Una verdadera hermenéutica debe partir del hecho que la Biblia es a la vez palabra humana y palabra divina siempre actual. “Dios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano; por lo tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios quería dar a conocer con dichas palabras” (DV 12).

Por eso la interpretación de la Biblia debe tener en cuenta, simultáneamente, tres aspectos:

– la ciencia, pues la Biblia es palabra humana

– la fe, ya que la Biblia es Palabra de Dios

– la vida, porque la Biblia es palabra actual.

De esta forma evitaremos caer en errores, como por ejemplo:

  • confundir nuestras imaginaciones o fantasías con lo que realmente dice el texto bíblico
  • pensar que nosotros tenemos la verdad absoluta en la interpretación de la Biblia
  • hacer de la Biblia un texto neutral que no cuestione ni modifique nuestra vida ni nuestras criterios prácticos, manipulando así la Palabra de Dios a nuestro antojo.

Analicemos ahora brevemente los tres elementos de la hermenéutica bíblica.

La ciencia, porque la Biblia es palabra humana, para captar mejor un texto bíblico debemos buscar, por nuestro medio y con la ayuda de libros o personas, cuál fue la intención del autor humano expresada y plasmada en el texto. De hecho nosotros al autor sólo lo conocemos a través del texto. De allí la importancia de recurrir al texto, y de ubicar a su autor.

El texto. Debemos siempre partir de una lectura atenta y repetida del texto que vamos a analizar. Esto nos ayuda a verlo bajo diversos aspectos, y a fijarnos por ejemplo en:

  • palabras y expresiones repetidas, semejantes u opuestas.
  • personas que intervienen: qué dicen, qué hacen, qué les pasa, etc.
  • diferentes lugares; diversos tiempos, etc.

Todo esto, y el darnos cuenta del contexto en el que se encuentra nuestro texto, nos va proporcionando elementos fundamentales para su comprensión. Permite dejar “hablar” al texto, y ponernos realmente a su “escucha”; impide que inventemos cosas que de ninguna forma aparecen en el texto.

El autor. También es importante ubicar al autor en el tiempo, en el espacio, en la vida social y literaria para comprender mejor su intención plasmada en el texto, y así captar mejor la intención de Dios. Para lograr esta tarea nos puede servir el contestar a preguntas similares a las siguientes:

  • ¿quién escribió y en qué época?
  • ¿cuál era la situación y problemática a la que se enfrentaban sus lectores o destinatarios?
  • ¿cuál era la manera de pensar y de expresarse en aquella época?
  • ¿qué forma o género literario (por ejemplo: historia, reflexión, ficción, etc.), empleó para comunicarnos su mensaje?

La fe, porque la Biblia es Palabra divina. Nosotros nos acercamos a la Biblia como creyentes. Sabemos que Dios, junto con los escritores sagrados, es el autor de toda la Biblia. Por eso a la vez que afirmamos que la Biblia es palabra humana, también confesamos que es Palabra divina. A través de esa Palabra Dios nos está hablando e interpelando; nosotros nos constituimos en oyentes de esa palabra, en fieles que estamos a la escucha de lo que Dios quiere de nosotros. Y para llevar a cabo esta se necesita la fe, sin ella la Biblia quedaría como una joya literaria o cultural, pero no como palabra que nos está interpelando.

Para una recta interpretación en esta línea de fe no debemos perder de vista tres principios fundamentales que nos ayudan bastante:

  • la unidad y contenido de toda la Escritura, pues Dios es el autor de ambos testamentos -la analogía de la fe, es decir, la iluminación que se hace de un misterio a otro
  • y la tradición viva de la Iglesia expresada en escritos. Culto, predicación, etc.

A este respecto el Magisterio de la Iglesia, no desligado del resta del Pueblo de Dios, y sabiendo que no esta por encima de la Palabra del Señor ejerce el servicio de la interpretación autoritativa de la Escritura.

La vida, porque la Biblia es Palabra de Dios actual. La Biblia, como ya lo señalamos desde el primer tema, no es letra muerta u obra de museo, sino que es Palabra siempre actual y siempre nueva que ilumina y cuestiona nuestra vida. Ante nuestra situación personal y comunitaria, social y económica, política y religiosa, familiar y educativa, etc. Dios tiene algo que decimos. En la Biblia encontraremos el espíritu  y las grandes pautas de nuestra respuesta concreta ante las diversas situaciones que se nos van presentando. La Biblia no es un libro de recetas y de respuestas fáciles a los problemas de hoy. Pero allí encontraremos el espíritu con que podremos responder.

Para que nuestra interpretación actualizada de la Biblia sea correcta, además de la ciencia y de la fe, debemos tener en cuenta a la comunidad que es guiada por el Espíritu Santo, y dentro de esa comunidad a los más pobres y sencillos, a los marginados. Serán ellos quienes en este punto nos ofrecerán la pauta de una auténtica interpretación de la palabra viva del Señor. Así lo afirma Jesús: “Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; si, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien” (Mt. 11,25-26; cfr. 1 Cor. 1,17 – 3,4; Jn. 7,47-49). Será desde la perspectiva de los pobres, desde la solidaridad con ellos donde podremos leer auténticamente el Evangelio…

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