Instituto Bíblico Diocesano de Ciudad Obregón

Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. " San Jeronimo"

Mujeres en la Biblia

Jesus frente a la alcancia del Templo

—Les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros que echan dinero en los cofres

Por: Jose Enrique Rodriguez Zazueta

Jesus frente a la alcancia del Templo

Una de las mujeres más conocidas en Escrituras es María, la Madre de Jesús, ejemplo de seguimiento a la voz de Dios y sometimiento a los designios que se fueran presentando. Ella junto con José (Padre adoptivo de Jesús), llevan a buenos términos la formación física y espiritual de su Hijo.

María es ejemplo de Fidelidad a su palabra y al hombre que amo y le dio protección durante el embarazo y durante el tiempo que tuvo vida. Pero esta no es la única mujer ejemplo que podemos tomar, hay varios ejemplos importantes que se pueden tomar.

En las escrituras encontramos algunas de ellas:

ANTIGUO TESTAMENTO

Sara

“Por fe Sara siendo estéril, recibió poder para concebir” Hebreos 11,11

Sara es la primera mujer cuya fe se nos muestra para que la observemos, y esto específicamente en su función de mujer casada. Hay dos apóstoles que nos lo dicen. Primero es Pablo que indica que por fe pasó a ser madre (Hebreos 11,11)

y segundo, Pedro, que ruega a las mujeres cristianas que sean como Sara, que ” obedecía a Abraham llamándole señor” (1ra.Pedro 3,6). No sabemos qué clase de mujer era Sara como hija, en su casa, o como doncella. Se nos presenta ya como “la mujer de Abraham” y así permanece en la Biblia.

Como esposa de su marido cumple todos los requerimientos de los preceptos divinos. En el Paraíso Dios había dicho que la voluntad de la mujer debía ser sometida a la del marido y Sara busca su satisfacción en la obediencia a esta orden. Cuando Abraham sale de Ur de los Caldeos para ir a Canaán, ella deja a sus amigos para ir con él a un país extraño. Cuando es raptada al harén de dos príncipes extranjeros, permanece fiel a Abraham. En todo se adapta a las circunstancias. Recibe sus invitados y con ello, sin saberlo hospeda a ángeles. Y, finalmente, decide dar la preferencia a Agar antes de ver a su marido sin hijos.

Por esta actitud recobra la posición de dignidad que Dios había asignado a la mujer. La mujer teme ante la autoridad.

Ana, madre de Samuel

Prédicas y predicaciones en video y escritas de Mujeres de la biblia. Devocionales, conferencias y mensajes de Mujeres de la biblia en español.

Hace más de 3.000, Ana tuvo un encuentro con Dios. Y mediante su dolor y tristeza, Él no sólo la cambio a ella, sino que también alteró el curso entero de la historia de los judíos.Ana vivió durante el tiempo de los jueces, cuando la nación de Israel no tenía rey y se revolcaba vergonzosamente en el pecado, la auto indigencia y la corrupción. No obstante, no importa cuan degenerada se vuelva la sociedad, Dios tiene su remanente fiel. En esos días, el remanente incluía a Ana.

Ella era una mujer judía piadosa, devota, quien estaba en una posición poco envidiable de tener que compartir su marido con otra esposa. La mayoría de los comentaristas creen que Ana era la primera esposa del Elcana, pero debido que era estéril, él se casó con otra para tener hijos. Alfred Edersheim escribió “la ley dada a moisés toleraba reglamentada la (poligamia), pero en ninguna parte la aprobaba, y en la practica la poligamia era principalmente a los adinerados.”

NUEVO TESTAMENTO

La mujer del flujo de sangre

“En esto, una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto.” (Mateo 9:20)

No Sabemos si la enfermedad de esta mujer había resultado de algún parto, pero no hay duda que podía haberse dado este caso. Esta mujer sufría su pena y su molestia en secreto. No se nos dice nada más, sino que se trataba de un “flujo de sangre” o sea hemorragias, y que ya hacía doce años. Después de tantos años hemos de suponer que su salud habría decaído, y que se encontraría pálida y decaída. En cambio su fe era firme y enérgica. De no haber sido así no se habría atrevido a mezclarse con la multitud para acercarse a Jesús en público. No se atrevió sin embargo a hablarle a Jesús de esta dolencia. Es posible que estuviera avergonzada de la misma. Por ello se acercó por detrás y tocó el borde del manto de Jesús. Sabemos que como resultado de este acto de fe, (“Si tocó aunque sólo sea su manto”), la mujer quedó realmente curada de su aflicción. Cesó el flujo, después de tantos años, en aquel momento.La fe le impidió llegar al desespero. Fue a Jesús. No pidió nada. Tocó el borde de su manto. Y quedó sanada. La fe puede realizar cosas estupendas. Jesús se lo dijo: “Tu fe te ha salvado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.”

La mujer samaritana

“Vino una mujer de Samaria a sacar agua, Jesús le dijo: Dame de beber” (Juan 4:7).

Esta mujer no podemos decir que fuera un modelo de virtudes. El hecho de que cinco maridos se le murieran no puede achacársele como culpa suya, pero sí el que, cuando fue al pozo y encontró a Jesús, estuviera viviendo con un hombre que no era su marido.

Era sin duda una mujer desenvuelta, no muy recatada, probablemente un tipo que procuraríamos evitar si asistiera a la misma iglesia que nosotros. Y sin embargo, Dios, en su Providencia dirige las cosas de tal forma que esta mujer mundana, superficial y probablemente inculta, recibe una revelación extraordinaria, pues Jesús le habla de términos de gran profundidad y simbolismo, que se reservaba para ocasiones solemnes. La mujer va al pozo, donde se halla Jesús sentado. Le pide de beber, pero sólo como excusa para entrar en un tema más profundo. La mujer de momento no entiende lo que dice, pero Jesús, poco a poco, le pone delante una visión espiritual y delicada que nos asombra pensar como podría ser captada por la mujer. Algunos no han vacilado en llamar esta entrevista pura ficción, una alegoría. Sabemos que fue real y conocemos el resultado de esta conversación.

Las mujeres tanto como los hombres tienen una misión importante dentro de la historia de salvación del hombre. Tener Fe, saber escuchar y no tener miedo, porque “Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Romanos 8,31)

Hermanos vivamos una fe abierta y declarada, Dios los siga Bendiciendo

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