Instituto Bíblico Diocesano de Ciudad Obregón

Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. " San Jeronimo"

La Biblia Uno de los libros más vendidos y menos comprendidos

Equipo Base del Instituto Bíblico Diocesano de Ciudad Obregón

El término que significa “libro, rollo o papiro”, designa en el contexto religioso, el compendio de historias, leyendas, proverbios, dichos, consejos y hasta milagros que son la base de algunas de las religiones con más seguidores en el  mundo entero, el Cristianismo y el Judaísmo (sólo el Antiguo Testamento), para nosotros y para ellos es palabra de Dios. Palabra que poco sabemos oír y cuando la oímos hacemos como que no es a nosotros a quien va dirigida.

Este controversial Libro que contiene la historia de un pueblo. El pueblo de Israel, Pueblo que se dice escogido por Dios, pero si vemos las Escrituras es un pueblo que mana de un Hombre de Fe, Abrán.

El escucha la voz de Dios que le pide un abandono de su tierra pero no sus riquezas terrenas “ya que era buen administrador”, e inicia un camino hacia lo desconocido, donde la promesa al cumplimineto de lo pedido era una tierra y numerosa descendencia, hay que mencionar que cuando inicia su caminar tenía 75 años. Es aqui (cfr Génesis 12) donde el pueblo de Dios tiene su semilla, en un hombre y en la fe, este hombre tuvo que esperar hasta los 95 años para que Dios le mostrara su rostro y la promesa se cumpliera (Cfr Génesis 17), y de esa promesa (Alianza) Dios le cambia el nombre y le pone Abraham (porque lo convierte en el padre de una multitud de pueblos).

Como es dicho en la alianza él constituye la semilla del pueblo de de Dios, esa semilla ve sus primeros frutos en Isaac (único hijo, nacido de Sara, mujer de abrahám que era estéril), el cual un tiempo después es objeto de una nueva prueba de Fe, Dios le pide que sacrifique a su único hijo, a los cual Abrahám no pone negativa ni pregunta, y lleva a cabo lo que Dios le pide.

Con el tiempo nacen personajes famosos y conocidos por todos, no porque seamos excelentes lectores de la Biblia, sino porque el cine se ha encargado de hacerlos famosos. Estamos hablando de Sansón (Cfr Jueces 13), hombre nacido de una mujer estéril al cual el ángel enviado a anunciar a su madre el nacimiento, le pide no tomar vino ni licor ni tampoco comer alimentos impuros, Manoj (padre de Sansón) cuando se entera hace oración a Dios para recibir instrucciones de qué hacer con ese hijo que ya desde su concepción estaba consagrado a Dios, Dios le envía de nuevo al ángel y le da instrucciones.

Cuando escuchamos historias como estas y las vemos reflejadas en películas, tales como la historia de Moisés (cfr Éxodo 2), las plagas, su salida de Egipto,cómo sobreviven y llegan a su nueva tierra, después como escuchamos a Salomón (cfr 2 Samuel 12, 24), hombre de gran sabiduría al cual se le atribuyen algunos de los libros que están en la Biblia, a José (hijo de Jacob, Cfr Génesis 37), mejor conocido como “Jose el Soñador”, al que Dios le da el don de interpretar los sueños y el cual, después de una diferencia que tuvo con sus hermanos llega a Egipto como esclavo, y donde después de  un tiempo se convierte en la mano derecha del Faraón, con poder tal, que era el encargado de cuidar y administrar el alimento del pueblo de Egipto.

Estas son solo algunas de las historias que más resonancia tienen, pero en la Biblia no es todo amor y dulzura. Encontramos libros con tal contenido, que si los estudiamos y los aplicamos, nuestra vida sería mucho menos complicada.

Libros como “Proverbios”, donde encontramos consejo para todas las edades, situaciones y momentos de nuestra vida.

“Sabiduría”, donde se nos invita a conocer la Justicia como un verdadero Don que Dios da a los hombres, nos da el camino y los consejos necesarios para saber cómo aplicarla, sostenerla y sobre todo vivir con ella.

“Salmos”, Oraciones y expresiones de un pueblo seducido por Dios, cantos de alabanzas y punto primario para aquellos que sabemos Orar. Expresiones cortas pero llenas de contenido para Dios. Expresiones del hombre que se siente poco y a veces nada para poder pedir al que todo lo ha creado.

Historias como las de “Job”, personaje central de una narración con poca acción pero llena de pasión, hombre convencional, que da gracias porque todo le sale bien, ahi en la conveniencia surge un hombre profundo, capaz de asumir y representar la humanidad doliente que busca audazmente a Dios aun cuando después de tener una vida cómoda empieza una pérdida casi total de sus pertenencias tanto económicas como familiares, donde su corazón es puesto a prueba y gracias a su humildad de reconocer que gracias a Dios tuvo lo que perdió, se mantiene firme y da gracias porque en su momento lo tuvo. Como toda historia tiene una recompensa y esa se la da el que le dio todo, Dios.

Relatos fantásticos que nos llevan a otros tiempos donde solo en esos tiempos pueden suceder estas acciones.

Estas acciones y relatos corresponden a una de las partes de este gran Libro, esa parte se le conoce como Antiguo Testamento. Esa alianza que hace Dios con su pueblo nacido de Un hombre de fe (Abrahám), un Dios que se mantiene al cuidado del pueblo, a través de apariciones propias, a través de los profetas y jueces, hablando, consolando y dirigiendo a su pueblo hacia una tierra que mana leche y miel: La Tierra Prometida.

Para continuar con este proceso de salvación del hombre, que inició con la separación del mismo de Dios, al tener el acto de desobediencia del fruto prohibido, donde el tentador (Satanás) lleva a la mujer a alimentarse de aquel unico arbol que no podía ser tocado y que comparte con su pareja este alimento, de ahí que los dos, como una sola carne se descubren desnudos y vulnerables, pregunta Dios a la pareja que les sucede y al descubrir los hechos, son echados del paraíso.

Desde este momento Dios decide no dejar a la deriva a su creación, puesto que Él ha depositado un tesoro en el Hombre, que es el libre albedrío (Esa pequeña opción que tiene el hombre de escoger por si lo que él cree le conviene), de ahí inicia la historia de la Salvación, que se continúa en la actualidad gracias al envío de el Hijo de Dios.

La llegada de el Hijo de Dios inicia con una nueva Alianza, hecha por la mano y presencia de Jesús, el Mesías, el Cristo, el gran esperado por el pueblo.

La Historia de el Mesías, inicia como una gran historia, un gran anuncio, que hasta la bóveda celeste anuncia, “Dónde está el rey de los judíos, preguntaron los viajeros, porque hemos visto su estrella” (Cfr Mateo 2,2), estos viajeros que al descubrir ese gran fenómeno se dieron a la tarea de descubrir a qué se refería, una profecía que anunciaba al “grande” que conmoverá al planeta entero con su llegada.

De aquí en adelante seguiremos los pasos de Dios encarnado en Jesús, donde él de manera repetida nos dice, “Yo no hago nada que no he visto a mi padre hacerlo” (cfr Juan 10,38).

Los caminos que Jesús escoge para caminar son sinuosos, ya que tiene que lidiar con un pueblo que es religioso pero no conocedor del fundamento de su religión, un pueblo que se basa de una manera literal a la Ley, Ley que les fue dictada a sus padres a los pies del Sinaí por Moisés, Ley que fue decretaba para la conducta y supervivencia del pueblo en un momento dado de la historia.

Tiene como enemigos a los mismos ancianos del pueblo (personajes que son respetados en la sociedad), a los sacerdotes del templo, a los escribas, a los que resguardan la Ley, porque no se entiende que esa ley tiene que madurar, tiene que tener una plenitud y para eso El ha llegado, para dar plenitud a la Ley (cfr Mateo 5,17).

Durante los 3 años que estuvo en su misión de dar a conocer esa plenitud de la ley, hace un equipo de seguidores (Apóstoles) a los cuales los instruye de manera personal, siendo los testigos primeros de los hechos que el tanto predica, milagros como la sanación de la carne, eventos meteorológicos como calmar a tempestades y otros que van encontra de toda lógica, como el caminar sobre las aguas y el resucitar de los muertos. Eventos que marcan cada paso de Jesús y que cada vez más los acerca a un encuentro con la ignorancia de un pueblo seguidor de la Ley y no del cuidado del hermano, del prójimo, como lo hace Jesús en cada uno de estos actos.

Como toda evento contrario a los que la mayoría cree y hace, Jesús termina de una manera trágica, es crucificado, muerto y sepultado, como nos lo dice la profesión de Fe. Pero con la sepultura no termina nuestra historia. Es aquí donde toma un nuevo matiz una dirección y una fuerza que como la mayoría de sus actos van contra la lógica. Jesús Resucita de una manera diferente, de una forma que ni los suyos son capaces de conocer. Donde por acciones y frases es identificado, “Y lo reconocimos en la fracción del Pan” (cfr lucas 24,30-31, Juan 20, 25-28), al terminar de instruir a los suyos (como El los mencionaba ante el Padre) el asciende a los cielos, no sin antes dejarles una misión, “ Vayan y conviertan a todos los pueblos” (cfr Mateo 28,19).

Jesús desaparece de la vista de los que estaban con el, pero no desaparece de sus vidas, ya que Jesús al irse les deja un nuevo personaje, El Espíritu Santo, ese ente que convierte todo lo que toca y lo que es tocado por el difícilmente regresa a como estaba antes.

Es la fuerza que Jesús anuncia a los que siguen el camino que él anuncia, en lo que cambia la ley por la ayuda al hermano, es lo que da plenitud a lo que los profetas y antiguos annciaban.

De aquí se desprenden otras nuevas historias, que corresponde contarlas a los nuevos seguidores, a los convertidos, a los que encuentran que el dar la vida por ese cambio es mejor que cualquiera de las riquezas de este mundo. (cfr Marcos 10,45).

Esto mis hermanos es lo que encontraremos al acercarnos a la palabra escrita de Dios que es la Biblia. Documento que debemos de tener siempre en cuenta en nuestras decisiones diarias, en el caminar solo o con el hermano.

 

 

 

Dios los Bendiga y los Guarde.

Equipo Base del Instituto Bíblico Diocesano de Ciudad Obregón

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