Instituto Bíblico Diocesano de Ciudad Obregón

Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. " San Jeronimo"

Catequesis sobre la Misericordia y el Sacrificio

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. Oseas 6,6


cuaresmaLa Cuaresma. Símbolo de arrepentimiento, símbolo de dar un nuevo inicio a lo ya iniciado. Son 40 días en los que se nos piden 3 básicas cosas. Ayuno, Limosna y Oración. Estos tres elementos que podríamos llamar el trípode de la Penitencia. Cada uno de estos elementos tiene un ser propio que hace que los que lo practiquen cambien desde el interior y ese cambio se pueda ver manifestado en sus acciones, pensamientos y lo principal es en las obras de todos los días.

 

Cuando se habla de Penitencia, la primer idea que se tiene es sufrimiento. Pero cuando vemos esa palabra como un estilo de vida, se abren panoramas que a vista de los que viven en el mundo y para el mundo son imposibles de entender y menos de ejercer. La penitencia como tal la entendemos y la ejercemos como un sacrificio, algo que nos duele, algo que se ofrece y que es importante. Cuando se cambia la perspectiva de lo que significa sacrificio, dejamos de sufrir para convertirlo en un acto de Misericordia.

La Misericordia es el acto de acercarnos, de poder sentir y de poner en nuestro corazón las necesidades del otro. Ese acto de poder reconocer las necesidades del otro lo vemos reflejado en la parábola del buen samaritano (cf. Lc 10, 25-37), en este mensaje que Jesús le da a los que están con él, describe en pocos pasos lo que es la Misericordia y da las bases y acciones para poder ejercerla.

El texto no dice: Un personaje que viene por un camino peligroso se encuentra con una persona que está tirada en el camino, y a juzgar por lo que ve se describe que esta muy mal herido y además despojado de sus vestiduras, se encuentra desnudo. Nuestro personaje con sus acciones nos da la idea y la guía de cómo aplicar la Misericordia.

samarit

  • Lo mira y se compadece de él (cf. Lc 10, 33), en esta primera acción es enterarnos de la situación del hermano, es enterarnos de sus necesidades.

 

  • Se acerca, le cura las heridas, lo montó en su cabalgadura, lo aloja y lo cuido (cf Lc 10, 34), aquí vemos que no se mantiene al margen, que no da un consejo y se va, sino que se compromete con la ayuda, se hace partícipe de la ayuda.

 

  • Paga por él y está atento a las necesidades futuras (cf Lc 10, 35), no sólo es partícipe de la ayuda, es partícipe del término del ciclo de ayuda y bienestar de la persona.

La acción que vemos en el samaritano, no es de sacrificio, el no da nada que le duela, algo que le cueste desprenderse, el actúa en favor del necesitado, porque su mirar y compadecer así se los manda. El convierte esa acción de dar, en algo habitual, es ser un estilo de vida, donde las necesidades de los demás están presentes en sus acciones y pensamientos, están en el actuar de todos los días.

Cuando el sacrificio se hace presente en nuestras vidas, existe dolor por aquello que damos. Cuando la Misericordia se hace presente existe regocijo en dar y ayudar.


 

Las acciones de Ayuno, Oración y Limosna, se convierte en Alimento, Diálogo y Donación. Tres elementos que deben de existir de manera natural en nuestro ser y actuar. Este nuevo tripie debe de ser nuestra nueva penitencia que se convierte en gozo, en alegría, en el Ágape de todos los días, no solo de la cuaresma, sino de nuestro actuar diario.

 

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