Trece santos para rezar por la paz y reconciliación en Francia y el mundo

Por Abel Camasca

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REDACCIÓN CENTRAL, 19 Nov. 15 / 01:29 pm (ACI).- Francia, el país donde hace unos días murieron más de 120 personas en los atentados perpetrados por los terroristas del Estado Islámico, ha dado a la Iglesia un gran número de santos que destacaron por su gran caridad.

Presentamos 13 de estos santos franceses -de los más de 150 que figuran en el santoral católico- a quienes se puede acudir para rezar pidiendo su intercesión por la paz en Francia y en todo el mundo.

Sobre el orden cronológico de esta lista cabe resaltar que desde la reforma protestante (siglo XVI), tiempo en que algunos sectores de Francia empezaron a alejarse históricamente de la fe, Dios ha suscitado santos franceses casi consecutivamente que defendieron a la Iglesia.

Por otro lado, justo en los momentos de mayor crisis moral, social, política y religiosa, el Señor puso en medio del pueblo francés santos que impulsaron con más fuerza la educación cristiana y el cuidado de los fieles en las parroquias, bajo el cuidado cercano de la Virgen María.

1- San Bernardo de Claraval (1090-1153), Doctor de la Iglesia, aconsejaba acudir siempre a la Madre de Dios y más en los momentos de gran dificultad. “Si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar, ¡invoca a María!”, exclamaba.

2 y 3- San Francisco de Sales (1567-1622) es considerado el Santo de la amabilidad y en su vida tuvo que afrontar diversos ataques de los protestantes, así como insultos y maltratos de la gente.

No obstante, con su paciencia ante las dificultades se fue ganando la simpatía y el cariño de la gente sencilla. “Yo he repetido con frecuencia que la mejor manera de predicar contra los herejes es el amor, aun sin decir una sola palabra de refutación contra sus doctrinas”, explicó una vez a su discípula Santa Juana de Chantal (1572-1641).

4- San Vicente de Paul (1581-1660), siendo ya sacerdote, iba en un barco que fue atacado por los turcos musulmanes y cayó prisionero. Se dice que fue vendido como esclavo y que logró escapar. Esta experiencia lo marcó en su vida y más adelante llegó a decir que “la caridad es el centro que une a la comunidad con Dios y a todos sus miembros entre sí; contribuye a la unión de los corazones y los vincula indisolublemente a Dios”.

5- Santa Margarita de Alacoque (1647-1690), vidente del Sagrado Corazón de Jesús. Los primeros viernes de cada mes aparecía un su cuerpo de manera misteriosa una llaga similar a la del costado de Cristo. Solía recomendar “tener a todo el mundo por amigo y a nadie por enemigo, en cuanto según Dios sea posible”.

6- San Juan Bautista de La Salle (1651-1719), sabiendo de la importancia de la educación para el progreso integral de las personas, trabajó mucho por formar a los de escasos recursos, llegando a ser patrono de los maestros. En una de sus meditaciones animó a sus formadores diciendo que “vuestra actuación haga ver que amáis a los que Dios os encomendó con el mismo amor con que Cristo amó a su Iglesia”.

7- San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, al hablar de los últimos tiempos afirma que “María estará allí por orden del Altísimo para extender su imperio sobre el de los impíos, idólatras y mahometanos. ¿Cuándo y cómo sucederá esto?… Dios sólo lo sabe; a nosotros sólo nos toca callar, orar, suspirar y esperar”.

8- San Juan María Vianney (1786-1859), el famoso Santo Cura de Ars, creció con la gran crisis de la Revolución Francesa. Sin embargo, esto no lo desanimó, sino que llegó a ser un gran párroco y en una ocasión enfatizó que “la mayor desgracia para nosotros los párrocos es que el alma se endurezca”.

9- San Marcelino Champagnat (1789-1840) un día fue a visitar a un joven enfermo y cayó en la cuenta que el pobre muchacho no conocía nada de religión. Lo preparó a bien morir y se propuso buscar compañeros que le ayuden en la instrucción cristiana de la juventud.

En una carta dirigida a sus seguidores les dijo: “Recemos a Dios para que nos haga conocer su santa voluntad; y llamémonos siempre sus siervos inútiles”.

10- Santa Bernardita Soubirus (1844-1879) fue la vidente de la Virgen de Lourdes y recibió los mensajes de la Madre de Dios que pedía la conversión del mundo. Ella que había visto la gruta de la cual brota un agua milagrosa, al final de su vida, cuando una hermana le dijo que iba a orar para que el Señor le mandara consolación, respondió: “No, no, no consolación, solo fortaleza y paciencia”.

11- Santa Teresa de Lisieux (1873-1897), Doctora de la Iglesia y Patrona de las misiones, decía que “la santidad no consiste en tal o cual práctica, sino en una disposición del corazón (del alma) que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestra nonada y confiados hasta la audacia en la bondad del Padre”.

12 y 13- San Luis Martin (1823-1894) y Santa Celia Guérin (1831-1877) son los padres de Santa Teresita y los últimos en ser canonizados por el Papa Francisco en el 2015. Cierta vez, cuando un vecino los demandó por una disputa en la cual hasta el juez los encontró inocentes, Santa Celia escribió a su hija Paulina diciéndole: “Debemos aceptar las contradicciones pacientemente”.

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