Lectio Divina – Domingo 15 de noviembre, 2015

33° Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

“Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti” Salmo 15


Preparacion Espiritual

Señor, estamos aquí, reunidos en tu nombre,

en nuestra realidad de todos los días

Queremos que tu Espíritu nos ilumine y guíe

para que tu voz no nos pase desapercibida,

para que resuene con fuerza y capte nuestro corazón,

para que rumiemos con ganas lo que hoy nos dices

para que encontremos sabor a tu Buena Noticia.

Que la escucha de tu Palabra nos desvele un poco más,

a través de la reflexión, el diálogo y el silencio,

y que nos ayude a verte en la realidad cotidiana,

para que podamos vivir, todos los días,

con la esperanza y la alegría firme

para escuchar tu Palabra de vida

y en la realidad de la Biblia,

de tenerte a nuestro lado. 1

1  Al viento del espíritu: plegarias para nuestro tiempo – Libro de Florentino Ulibarri


Texto Bíblico — Marcos 13, 24-32

24»Pero en aquellos días, pasado el tiempo de sufrimiento, el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz, 25las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales temblarán. 26Entonces se verá al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. 27Él mandará a los ángeles, y reunirá a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde el último rincón de la tierra hasta el último rincón del cielo. 28»Aprendan esta enseñanza de la higuera: Cuando sus ramas se ponen tiernas, y brotan sus hojas, se dan cuenta ustedes de que ya el verano está cerca. 29De la misma manera, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el Hijo del hombre ya está a la puerta. 30Les aseguro que todo esto sucederá antes que muera la gente de este tiempo. 31El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. 32»Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre.


Lectura — Que dice el Texto

P. Antonino Cepeda Salazar 2

Algunas preguntas para una lectura atenta

¿Cuáles son las señales que el cielo dará antes de que se vea al Hijo del Hombre entre nubes? ¿De qué se trata la enseñanza de la higuera? ¿Qué dejará de existir y qué no dejará de cumplirse? ¿Qué sabe únicamente el Padre?

Algunas pistas para comprender el texto:

Hacia el final del año litúrgico, las lecturas nos hablan del fin de los tiempos y la venida definitiva del Señor Jesús. En un lenguaje apocalíptico y simbólico nos dice que el Señor es el dueño de la historia. Así como Él creó todo dando inicio a la historia, ésta culminará con la venida del Señor. Será un momento de plenitud. Las cosas de este mundo pasarán, pero para participar de un nuevo modo de vida plena y definitiva. Ya no habrá que esperar más, todo habrá alcanzado su plenitud. El autor dice a la comunidad que no se deje vencer por el desánimo, porque vendrá de manera gloriosa Jesucristo, el Señor.

En este breve discurso apocalíptico se expresan algunas convicciones de los cristianos:

1) El mundo presente pasará. Hablamos de “firmamento” que se supone es lo más firme y lo más estable que hay ante nuestros ojos; sin embargo, habrá una catástrofe cósmica; así se describe en lenguaje apocalíptico y simbólico. Es una manera de decir que todas las cosas de este mundo son transitorias y con límites, algún día pasarán. La vida presente no es para siempre, por eso decimos de las alegrías y de las tristezas de la vida: “piensa y considera” que ya pasarán, no son eternas. Con esa descripción se prepara lo que se dirá al final: “mis palabras no pasarán”.

2) El Señor Jesús volverá: “vendrá el Hijo del hombre”, se inspira en Daniel 7,13-14. No se habla de juicio, pero se lo supone. El Señor pondrá cada cosa en su lugar. Reunirá a sus elegidos. Él iluminará todo, traerá la salvación y junto con ella la verdad, la justicia y la paz. No viene amenazante ni vengador, pero sí dará a cada quien según sus obras.

3) Las palabras del Señor no pasarán. De nuevo Jesús invita a reconocer los signos de los tiempos, ahora con la observación de la higuera: “cuando sus hojas se ponen tiernas…” es que llega la primavera. Y de nuevo repite Jesús “el cielo y la tierra pasarán”, porque tienen final. Pero “mis palabras no pasarán”. Así, Jesús el Señor da esperanza a los creyentes. Ante la fugacidad de la vida, su palabra es permanente.

2 Secretario de la Dimensión de Animación Bíblica de la Vida Pastoral. Conferencia Episcopal de México.


Meditacion —  Que me dice el Señor en el texto?

Con el Evangelio de hoy, Jesús nos invita a prestar atención a los acontecimientos, no porque con ellos llegue la catástrofe final y presentemos ansiedad ante el fin de nuestro mundo. El objetivo de interpretar las señales, es entender las diferentes maneras de hablar de Dios. Abrir el corazón para entender cómo actúa Él en nuestra vida, es de suma importancia. Estar atentos y siempre en buena disposición de recibir a Jesús, pues no sabemos en qué día y en qué momento se presentará.

Respecto al valor de La Palabra, Benedicto XVI nos dice: “La Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad. Debemos cambiar nuestra idea de que la materia, las cosas sólidas, que se tocan, serían la realidad más sólida, más segura. Al final del Sermón de la Montaña el Señor nos habla de las dos posibilidades de construir la casa de nuestra vida: sobre arena o sobre roca. Sobre arena construye quien construye sólo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, sobre la carrera, sobre el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo esto un día pasará… Así, todas estas cosas, que parecen la verdadera realidad con la que podemos contar, son realidades de segundo orden. Quien construye su vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo que es apariencia, construye sobre arena. Únicamente la Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad, es estable como el cielo y más que el cielo, es la realidad. Por eso, debemos cambiar nuestro concepto de realismo. Realista es quien reconoce en la Palabra de Dios, en esta realidad aparentemente tan débil, el fundamento de todo.”

Sigamos nuestra meditación con estas preguntas:

¿Cuáles son las cosas que me angustian? ¿Confío en la palabra de Dios que es el mismo Jesucristo? ¿Qué entiendo cuando se nos habla de vida eterna? ¿A través de cuales signos Jesús se hace presente en mi vida? 3

3 Meditación del Santo Padre Benedicto XVI, 6 de octubre de 2008


Oracion — ¿Que le respondo al Señor que me habla en el texto?

Jesús, Hijo de Dios,

que me llamas a tu encuentro cada día,

con la certeza de que ese encuentro

es para mí un don y una gracia;

dame la capacidad

de salir de mi ensimismamiento,

y acogerte con fe y con amor,

en las distintas circunstancias de mi vida.

Acogerte para creer en ti y en tu palabra

de amor y de vida,

de esperanza y de paz.

Acogerte para amarte

con un amor cálido y profundo,

salido de lo más hondo de mi corazón.4

4 COMO INCIENSO EN TU PRESENCIA – Libro para orar – Matilde Eugenia Pérez Tamayo


Contemplación —  Como hago propias en mi vida las enseñanzas del texto

Señor, quiero centrar mi esperanza en ti, tú que estás vivo y resucitado y nos compartes de tu gloria.


Accion —  A que me comprometo para demostrar el cambio

Esta semana, dialogaré con un amigo sobre el final de este mundo y compartiré con él mi preocupación y mi esperanza.


Meditacion

“No pienses que vives en el mundo únicamente para divertirte, enriquecerte, comer, beber, dormir como los animales privados de razón; pues el fin para el que has sido creado es infinitamente superior y más sublime; esto es: amar y servir a Dios en esta vida y salvar tu vida en la otra”. San Juan Bosco

 

 

 

 

 

 

 

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