Mons. José Gómez / Foto: Daniel Ibañez (ACI Prensa)
Mons. José Gómez / Foto: Daniel Ibañez (ACI Prensa)

FILADELFIA, 01 Nov. 15 / 10:20 pm (ACI).- En su nueva columna semanal titulada “Cónyuges santos, familias santas: reflexiones sobre los últimos días del Sínodo”, Mons. José Gómez, Arzobispo de Los Ángeles, reflexionó sobre la importancia del plan de Dios para la familia.

“El matrimonio y la familia son dones del Creador que ‘están inscritos dentro’ del orden de su creación y que se expresan en las diferencias corporales de hombres y mujeres y en su vocación a una comunión de amor que sea fiel a lavida y fructífera en crear nueva vida”, indicó el Prelado al respecto de esta vocación.

En ese sentido, Mons. Gómez recordó la reflexión que hizo el Papa Francisco sobre la familia al decir que en la Palabra de Dios “yacen los cimientos del santo edificio de la familia, la iglesia doméstica y la familia de Dios”.

Ante estas palabras, el Prelado indicó que se deben mantener “estos cimientos en mente, para tratar de ver con más claridad la visión de Dios para la familia y para comprender la gran importancia que la familia tiene para el futuro de la Iglesia y de la civilización”.

Por otro lado, recordó que la crisis actual de la familia “tiene su raíz en la crisis de la confianza en Dios, una pérdida del sentido de que él es nuestro Padre y Creador, y de que tiene un plan, un ‘sueño’ para su creación, un plan para nuestras vidas”.

Explicó que la familia está amenazada por una mentalidad “antropocéntrica” y “tecnocrática” que rechaza las realidades de la creación y de la naturaleza humana, y que más bien las percibe como una “materia prima” para ser “diseñada” por medio de la tecnología, la medicina e incluso la ley y las políticas públicas.

Por lo tanto, el Arzobispo de Los Ángeles indicó que para enfrentar la “crisis cultural” de la familia, “la Iglesia necesita proclamar una vez más la hermosa verdad sobre la persona humana y sobre el plan amoroso de Dios para la creación y para la familia”.

“La Iglesia no puede permitir que el matrimonio y la familia queden reducidos a construcciones culturales o arreglos arbitrarios de convivencia. Porque si perdemos la familia, perdemos el plan de Dios para nuestras vidas y para el mundo”, advirtió.

Mons. Gómez indicó que “estamos viviendo en un tiempo de esperanza, en un nuevo momento misionero, en un momento en el que la Iglesia tiene la gran oportunidad de implementar la nueva evangelización de nuestros continentes y del mundo”.

“Tenemos que encontrar formas creativas y positivas de proclamar a Dios como Creador y de mostrar la belleza de su plan para la persona humana y para la familia”, expresó.

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